Karoushi, es la palabra japonesa para denominar la muerte por exceso de trabajo, y es que este fenómeno ha aumentado tanto en los últimos años, que ha adquirido su propio nombre. Además, no sólo son los horarios de trabajo sino las condiciones en general, lo que, en países como, China, Pakistán o India suponen un grave riesgo para los empleados. Incluso el mundo entero tiene puesta la mirada en la preparación de eventos como los Juegos Olímpicos de Río o la Copa Mundial en Qatar, donde están ocurriendo accidentes, incluso centenares de muertes, a causa de entornos peligrosos de trabajo. Este problema se vuelve propio cuando la empresa puede de manera indirecta ser partícipe en estas prácticas, mediante su compra a lo largo de la cadena de valor.

En tiempos en los cuales los medios de comunicación hacen del mundo un pañuelo, y en los que la ética empresarial ha adquirido una relevancia crucial, la empresa no puede permitirse hacer oídos sordos ante esta situación. Es por ello que la gestión responsable de la cadena de valor es ahora una herramienta de negocios esencial.

El primer paso en la gestión responsable de la cadena de valor es asumir responsabilidad sobre el ejercicio de un control suficiente sobre los proveedores y sus prácticas, no sólo por cuestiones éticas, sino también por los riesgos que puede suponer. La responsabilidad sobre la cadena de valor tiene dos vertientes: el control y la evaluación sobre los actuales suministradores, y el establecimiento de criterios de selección estrictos para los potenciales. En el primer caso hablamos de visitas periódicas, petición de documentos justificativos de las buenas prácticas, auditorías de cumplimiento de los estándares establecidos, la adhesión a Códigos de Conducta específicos para proveedores, etc. En el segundo caso, se deben integrar los criterios laborales (derechos sindicales, prevención de riesgos laborales, horarios, etc), sociales y medioambientales en los procedimientos de selección y homologación de proveedores para la cadena de valor, incluso se podrán realizar revisiones más detalladas en el caso de colaboradores o empresas subcontratadas.

Son muchas las empresas que deciden optar por el apoyo de profesionales especializados, que hagan auditorías (sociales, laborales, de calidad y medio ambiente) a los proveedores, aportando independencia y objetividad a las evaluaciones. Asimismo, estos profesionales pueden realizar un tipo de “due diligence” a la hora de incorporar nuevos colaboradores a nuestra cadena de valor y así evaluar su potencial admisión de forma imparcial.

Este contexto no da lugar a término medio, están las empresas que cuentan con medidas de control, propias y sobre sus proveedores, es decir, las que asumen responsabilidad de prevenir prácticas indeseadas como el trabajo infantil, forzoso o en condiciones que ponen en peligro la integridad de los empleados. Y están las organizaciones que miran para otro lado, convirtiéndose en cómplices de numerosas mala prácticas sociales y ambientales, con los riesgos estratégicos y la falta de ética que eso supone.

Andrea Duque Pérez
Responsable RSE