Las últimas reformas del Código Penal han incluido, como una de las grandes novedades, los delitos relativos a la ciberdelincuencia.

ciberdelincuencia

El desarrollo de la ciberdelincuencia ha ido inseparablemente unido al desarrollo de la sociedad de la información, y por ello supone un riesgo importante para toda empresa competitiva. El fenómeno de los delitos cometidos por vía informática se desarrolló principalmente a principios del segundo milenio y en la actualidad esta forma de delincuencia se encuentra ampliamente extendida.

El Código Penal incorpora este concepto de ciberdelincuencia de dos formas distintas. Por un lado, como delitos específicos y por otro lado, como vía para la comisión de otros delitos.

Entre los delitos de ciberdelincuencia del primer tipo, se encuentra por ejemplo el delito de intrusión informática, que incluye también el interceptar las trasmisiones de datos y la producción, facilitación de softwares o contraseñas para cometer esa intrusión o la interceptación de datos.

Otras acciones de ciberdelincuencia reconocidas específicamente son las de suprimir, hacer inaccesibles o alterar datos informáticos de un tercero, o bien obstaculizar o interrumpir el funcionamiento de un sistema informático. Podemos ver con esta pequeña muestra que el legislador ha intentado recoger las grandes tipologías de delitos informáticos. Vemos además que su definición no es excesivamente concreta debido a la constante evolución que experimentan los ciberdelitos y lo relacionado con la protección de datos.

En segundo lugar encontramos los delitos que se reconoce que pueden ser cometidos por medios virtuales. Entre ellos se encuentran los delitos de amenazas, estafas o fraudes informáticos (phishing), la inducción a la prostitución de menores, la posesión de software para la comisión de delitos de falsedad o incluso los delitos relacionados con la propiedad industrial o intelectual que se comenta por vía informática.

En el marco de la entrada en vigor del nuevo reglamento de protección de datos el próximo mes de mayo resulta de interés fijarnos en la relación que tiene la comisión de determinados delitos con el quebranto de la normativa en materia de Protección de Datos. Debemos resaltar que el Código Penal prevé que de algunos de los delitos relacionados con la ciberseguridad se derive incluso responsabilidad penal para la persona jurídica.

Es clave por tanto que las empresas cuenten con modelos de identificación y tratamiento de riesgos, tanto penales como en materia de protección de datos, que contemple con especial atención los delitos relativos a la ciberseguridad.

Manuel Azpeitia

Abogado – Corporate & Compliance