Nos encontramos en pleno apogeo de la tecnología, siendo a día de hoy uno de los sectores más importantes del mundo laboral y teniendo grandes oportunidades de empleo. Pero, ¿hay mujeres en tecnología?

Según las cifras de numerosos estudios se registra un baremo muy bajo en lo que respecta a las mujeres en tecnología que acaban el grado universitario. Uno de cada 6 graduados es una mujer, donde además cabe destacar que no todas las que deciden llevar a cabo el grado ven motivación para terminarlo.

Podría decirse que es uno de los sectores dónde menos presencia tienen pese a saber que pueden aportar grandes cosas. Destaca por ejemplo la mejora del clima laboral y la introducción de nuevas ideas por las mujeres en tecnología. De acuerdo con el reciente estudio realizado por McKinsey, solamente un 17% de la fuerza laboral del sector tecnológico son mujeres. Dicho estudio incide en que el aumento de la presencia femenina podría suponer un gran impulso económico para las empresas tecnológicas, generando notables beneficios. La primera acción que deben tomar éstas empresas es poner objetivos de género en los procesos de selección.

A su vez, si la participación de la mujer en estos trabajos de primer nivel es mínima, es todavía peor en los altos cargos. Esto no significa que estén menos cualificadas ni nada parecido, sino que simplemente no hay una motivación que las acerque realmente a querer formarse en este sector, o bien que las mujeres presentes en el sector, encuentran barreras como los llamados “techos de cristal” que explicábamos en un artículo anterior, que las excluyen de los altos cargos. Curiosamente, en España las mujeres en tecnología lideran algunas de las empresas más relevantes de la industria como Microsoft, HP o IBM, pero son la minoría. El desarrollo de planes de igualdad en este tipo de empresas es fundamental para acabar con estos obstáculos.

Es sabido que los sectores científicos y tecnológicos son aquellos que demuestran mayor crecimiento y salarios más altos. Estos datos, y la falta de presencia femenina en estas profesiones, crea una importante brecha salarial y de desarrollo profesional. Para acabar con esta situación de desigualdad, es fundamental fomentar desde la educación primaria las oportunidades en el ámbito tecnológico y científico, haciendo hincapié en la motivación de las niñas.

Vemos que todavía deben cambiar aspectos para que la informática y tecnologías empiecen a resultar más llamativas y creen curiosidades e inquietudes en ambos géneros.

Christian Agredano

Dpto. TIC