Las pyme han tenido que navegar en los procelosos mares de la crisis, sin financiación ajena con escasos recursos propios y sin ayudas institucionales relevantes.

Financiación

Esto es con limitadas subvenciones y nulos incentivos fiscales a la inversión o a la innovación efectiva de sus modelos de gestión. La pyme es competitiva por el talento y arrojo de los empresarios españoles, no porque pueda aprovechar un marco crediticio o tributario que le sea propicio.

El mercado alternativo bursátil español (MAB), que debería conseguir fondos para las empresas en expansión, muestra cierta retraso si lo comparamos con algunos parientes cercanos como son el Alternative Investment Market (AIM) del Reino Unido o el Alternext  francés. El primero cuenta con más de 500 empresas en continua expansión, mientras que en el Alternext se financian alrededor de 60 empresas pequeñas y medianas.

Las empresas del IBEX huyendo del crédito bancario, han conseguido reducir su dependencia de los bancos mediante la emisión de bonos, lo que supone hoy día alrededor del 40% de su financiación. Sin embargo, en el MAB, si excluimos las SOCIMI que presentan ciertas singularidades fiscales y gran vinculación a patrimonios de carácter familiar, las empresas cotizadas apenas llegan al medio centenar, lo que está muy por debajo de las expectativas deseables en una economía madura.

¿Cuál es la razón de la escasa capitalización de las pyme españolas en proceso de expansión nacional o internacional en el MAB?

Existen sin duda razones de tipo cultural y otras de tipo administrativo, burocrático u organizativo que pueden incidir en la pasividad del empresario español a la hora de enfocar formas alternativas de financiación. Empero a nuestro entender, la razón principal de que los empresarios españoles se vean abocados a la dependencia financiera del sector bancario, no es otra que la planificada reactividad de las autoridades fiscales españolas al establecimiento de incentivos fiscales para el ahorro privado y de reducción de la carga impositiva de las pyme.

Por referirnos sólo a la inexistencia de medidas fiscales que favorezcan el ahorro, cabe mencionar que en un país con indudables coincidencias económico-culturales con el nuestro, como es Italia,  se ha instaurado la existencia de lo que se denominan “Planes de Ahorro Individuales” (PIR). Estos planes pueden adoptar diferentes modalidades: fondos de inversión, SICAV, carteras gestionadas, pólizas de seguro de carácter financiero, etc. con la condición de que la cartera de inversión esté compuesta al menos en un 70%  por acciones o bonos de empresas activas en Italia.  Los suscriptores de estos fondos que están obligados a mantener la inversión por un periodo mínimo de cinco años, están totalmente exentos de tributación  sobre sus dividendos, cobro de cupones o plusvalías con un límite total de inversiones por ahorrador de 150.000 Euros.

Ello ha significado que en Italia se han establecido las condiciones mínimas necesarias para que las pyme puedan gestionar su crecimiento con fondos provenientes de los mercados de capitales y limitando así su dependencia de la financiación ajena otorgada, a veces en condiciones leoninas, por el sector bancario.

En un país como España, donde la importancia de la pyme es capital, la financiación alternativa de las pyme incrementaría su competitividad, crearía empleo y mejoraría su rentabilidad, lo que en definitiva aumentaría la recaudación fiscal a corto plazo. Sin embargo, esa no ha sido ni será la visión estratégica de nuestras autoridades fiscales, que nunca han renunciado a destrozar por vía de apremio a su mejor cliente cautivo: la pyme.

Max Gosch

CEO

Servicios de Asesor Registrado del MAB