La auditoría de cuentas es obligatoria para un número significativo de Sociedades de Capital,  Fundaciones,   Asociaciones,  etc.   Pero, que la auditoría de cuentas no  sea obligatoria para mi entidad, ¿quiere decir que no debo someter mis cuentas anuales a una auditoría?

A continuación señalamos algunos de los beneficios de la auditoría de cuentas voluntaria:

  • Mayor transparencia y fiabilidad:

La opinión de un profesional independiente sobre cuentas anuales aporta una mayor seguridad de que la información reflejada en las mismas es real y despeja todas las posibles dudas sobre los “números” de las entidades (solvencia,  volumen de ingresos, etc).

Además,  puede ser muy útil si la entidad va a solicitar financiación de terceros,  solicitar cualquier tipo de subvención o ha previsto acudir a concursos o licitaciones públicas.

  • Evaluación y mejora del control interno de la entidad:

El auditor en el transcurso de su trabajo va a evaluar el sistema de control interno de la entidad,  y comunicará a la dirección todas aquellas debilidades detectadas y las posibles acciones para mejorarlas.

Un buen sistema de control interno conduce a que la empresa obtenga, entre otros:

o   Mayor eficacia, eficiencia y transparencia de sus procesos y operaciones.

o   Mejor seguimiento sobre las desviaciones en la consecución de objetivos.

o   Obtención de información relevante y oportuna.

En resumen cualquier tipo de entidad necesita un buen sistema de control interno,  si es de pequeño y mediano tamaño para incrementar sus posibilidades de expansión y si es de gran tamaño para tener un mejor manejo de toda la organización.

  • Detectar posibles errores en la contabilidad:

En el transcurso de la auditoría de cuentas, los auditores revisan todos los aspectos de la contabilidad, criterios de registro, valoración de activos y pasivos, entre otros. En el caso de detectar algún error y/o criterio que no se “ajusta” a la legislación, propondrá a la entidad las modificaciones a realizar, para que las cuentas anuales cumplan con la legislación aplicable a la entidad.

Un buen ejemplo de esto es un caso que tuvimos de una asociación sin ánimo de lucro, en el que durante el propio proceso de auditoría de cuentas detectamos importantes deficiencias y un gran desconocimiento en la gestión financiero-contable. En este caso la auditoría de cuentas sirvió además, de asesoramiento y formación para la asociación.

Por todo lo expuesto anteriormente, es altamente recomendable que las entidades realicen auditorías de cuentas voluntarias. Y recordad, si veis al auditor como un asesor más estaréis obteniendo un mayor valor añadido de la auditoría de cuentas.

María Bellón Fuentes
Auditora Senior