Los conflictos de interés constituyen dentro de la responsabilidad de los administradores, un núcleo de máxima importancia para la protección del interés social. Este concepto que para muchos puede parecer indeterminado y vago, se refiere al problema que se produce cuando el interés particular de uno de los administradores se contrapone al interés social de la sociedad.

Es importante señalar que la Ley de Sociedades de Capital incluye el deber de evitar conflictos de interés dentro del deber de lealtad de los administradores, que ya tratamos en un artículo anterior. La Ley de Sociedades de Capital establece que la obligación de evitar los conflictos de interés se refiere tanto a los intereses efectivos como a los potenciales, asegurando de esta forma prudentemente la evitación de daño para la sociedad.

Para aclarar un poco más la cuestión, podemos citar entre los conflictos de interés propuestos por la norma, los siguientes: Hacer uso de activos sociales, incluyendo información confidencial de la empresa para fines privados; aprovecharse de oportunidades de negocio de la sociedad; desarrollar actividades que supongan una competencia efectiva para la sociedad; obtener ventajas o remuneraciones de terceros en atención a su cargo en la compañía.

La lista que nos proporciona la norma no es un listado cerrado de conflictos sino que en ella se recoge que cualquier otra situación de conflicto directo o indirecto, suya propia o bien de las personas a ellos vinculadas.

La evitación de las situaciones de conflicto de intereses consiste, aparte del deber de evitarlo, en el deber de que el administrador comunique la situación de conflicto de interés al resto de administradores o de consejeros en el caso de que el órgano de administración sea un Consejo de Administración. Existe una especialidad en el caso de administrador único que nos puede ayudar a comprender el espíritu que guía nuestra legislación en esta materia. El deber de informar de una situación de conflicto de interés en el caso de un administrador único es a la junta general de socios.

Así pues, resulta fundamental dentro de las responsabilidades de los administradores para evitar en lo posible la interferencia de conflictos de interés, la puesta en marcha de algunas medidas como por ejemplo: el análisis continuo por parte de los mismos de la existencia de eventuales conflictos de interés, de forma que se asegure en todo momento la protección directa del interés social; la redacción de Códigos de Conducta en el seno del Consejo de Administración; los  protocolos de  actuación en dichas situaciones; declaraciones firmadas por los consejeros, etc.

El interés social debe ser como ya sabemos la guía para los administradores, con lo que la evitación de conflictos de interés nos ayudará a cumplir mejor con las responsabilidades como administradores.

Manuel de Azpeitia
Consultor de Riesgo y Cumplimiento