Dentro de las muchas facetas de la responsabilidad de los administradores encontramos una que no ha sido tratada, pese a su importancia, con toda la atención que merece: el deber de estar informados.   

Comenzando el análisis de este deber de información en el marco de la responsabilidad de los administradores, el Código Penal observa como parte de la exigencia penal de las personas jurídicas, la obligación de supervisión, vigilancia y control. Los deberes de información pueden llevarse a cabo en el ámbito penal por medio de un adecuado modelo de prevención de riesgos penales tal y como contempla la última versión de esta ley [1]. Cualquier sistema de control interno mediante el cual fluya la comunicación de forma bidireccional, facilitará al administrador la tarea de esta informado.

Desde un enfoque plenamente jurídico, la sentencia STS 381/2011 recuerda un concreto principio de derecho clásico que puede ayudarnos a comprender hasta qué punto la responsabilidad del administrador ha de ser proporcional a sus beneficios retributivos, reputacionales u otros: “Qui sentit commodum debet sentire incommodum”. El referirnos a esta decisión judicial se debe a que la Fiscalía General del Estado la ha mencionado en su última circular [2]. ¿Qué quiere decir este principio? Expresa como las responsabilidades exigibles son proporcionales a las ventajas disfrutadas y a la mayor capacidad de decisión y de poder, en este caso de los administradores.

Un segundo enfoque lo proporciona el Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital que prevé como parte de la responsabilidad de los administradores, el deber de contar con la información adecuada y necesaria que sirva para desempeñar correctamente sus funciones. Explícitamente el texto expresa que “el administrador tiene el deber de exigir y el derecho de recabar de la sociedad la información […] que le sirva para el cumplimiento de sus obligaciones”. Con esta última reforma la empresa pasa a tener la obligación de facilitar el acceso a la información, como una nueva medida para reducir el riesgo de toma de decisiones sin el fundamento adecuado. Por ejemplo, el caso de un administrador, que por no conocer la marcha de la tesorería, decide realizar una inversión estratégica llevando a la sociedad a una situación de falta de liquidez.

El último enfoque y el más específico es el que la CNMV expresó en su Código de Buen Gobierno de las Sociedades cotizadas. En sus principios incide en la necesidad de que los consejeros en el marco de su responsabilidad de administradores cuenten con la necesaria información para la toma de decisiones y que además cuenten con ella con la antelación suficiente. Por ejemplo expresa que en ciertos aspectos especialmente relevantes para el desempeño de sus funciones el flujo de esta información sea permanente. Como novedad, el consejo de administración deberá además estar al tanto de la política de responsabilidad social corporativa que tiene la obligación, a su vez, de comunicar de forma transparente.

En resumen estas pinceladas en referencia al deber de información ahondan en nuestro intento de explicar las distintas facetas de la responsabilidad de los administradores. No olvidéis que para desempeñar sus funciones como administrador, este tiene que contar con todas las cartas en su mano.

Manuel de Azpeitia
Consultor de Riesgo y Cumplimiento

[1] Véase artículo: 6 consejos para implantar tu modelo de prevención penal

[2] Véase artículo: Circular 1/2016, de la FGE, sobre la responsabilidad penal de las personas jurídicas tras la reforma del Código Penal