Venimos hablando en anteriores entradas sobre esta “era de la transparencia”, constituida principalmente como respuesta a la gestión carente de ética aflorada durante los años de crisis. La propia Administración ha percibido esta demanda y ha decidido integrarla en su propia regulación mediante la Ley de transparencia y acceso a la información pública de 2013, que establece determinadas obligaciones de publicación de información sobre los resultados de las instituciones públicas e incluye la creación del polémico Portal de la Transparencia. Asimismo, determinadas empresas deberán publicar, a partir de 2016, sus resultados sociales y medioambientales como consecuencia de la aprobación de la Directiva Europea de divulgación de información no-financiera en 2014.

En este contexto subrayábamos la Responsabilidad Social Empresarial como un conjunto de herramientas para poner en marcha tanto las obligaciones normativas como el ejercicio de la transparencia. Dentro de este proceso destaca la memoria de Responsabilidad Social Empresarial o de Sostenibilidad como pieza integrada de gestión e información. No solo la mencionada Directiva Europea respalda este mecanismo de comunicación sino que la propia Estrategia Estatal de RSE contempla el fomento de la elaboración de informes anuales que incorporen de forma transparente la información de aspectos sociales, ambientales y de buen gobierno. Del mismo modo, el Código de Buen Gobierno de la CNMV de 2015 contempla por primera vez como principio que las sociedades promuevan una política adecuada de responsabilidad social corporativa, como facultad indelegable del consejo de administración, ofreciendo además de forma fehaciente información sobre su desarrollo, aplicación y resultados.

La elaboración de memorias de sostenibilidad conlleva un proceso interno de investigación, reflexión y recopilación de datos; pues actualmente se demanda el acceso a información rigurosa y comparable. Si la entidad opta por elaborar un informe integrado (aquel que explica sus acciones y resultados de responsabilidad social empresarial desde el punto de vista de la estrategia general del negocio) estará haciendo un ejercicio completo de vinculación entre los objetivos de las diferentes áreas del mismo. Este proceso conlleva por tanto un proceso de autoconcimiento que incluye una mejor identificación de riesgos en todos los ámbitos.

Además,la preparación de una memoria supone iniciar un  proceso de interacción con los diferentes grupos de interés de la entidad. Estamos viendo, a todos los niveles, como se incentivan los mecanismos de participación y diálogo. Pero las empresas no sólo deben tomar parte de esta tendencia por el mero hecho de satisfacer las necesidades del consumidor, sino por optimizar los recursos que asignan a su estrategia en términos sociales, medioambientales, de comunicación y buen gobierno.

Los datos indican que el consumidor está considerando la reputación e imagen de las marcas en su decisión de compra. Además, los aspectos de responsabilidad social y medioambiental se están incluyendo paulatinamente en los criterios de compra pública y de concurso para los proveedores de grandes empresas. Más allá, en un momento como el actual donde prima la desconfianza y el escepticismo sobre la integridad de las empresas, parece primordial tener una estrategia sólida tanto de responsabilidad empresarial como de comunicación de la misma.

Los argumento expuestos indican que las memorias de sostenibilidad son un buen mecanismo para  “conocernos y que nos conozcan” fortaleciendo nuestra marca y posicionamiento en el mercado a la par que mejoramos la gestión de riesgos de nuestras empresas. Por si no fuese suficiente, parece que la transparencia está dejando de ser una opción y pasando paulatinamente al marco normativo nacional e internacional. Será conveniente empezar cuanto antes, teniendo en cuenta que ello puede constituir una verdadera ventaja comparativa frente a los competidores y así evitar tener que afrontar de golpe una obligación difícil de asumir con todas sus consecuencias.

Andrea Duque Pérez
Responsable RSE