Todavía se oyen testimonios de mujeres que encuentran difícil o imposible ascender o acceder a puestos de responsabilidad empresarial en las organizaciones donde trabajan.

Esta limitación todavía presente en nuestro país es lo que los estudios de género como el de la Universidad Rey Juan Carlos denominan “techo de cristal”, un techo invisible presente en las carreras profesionales de las mujeres muy difíciles de traspasar e incluso en ocasiones imposible.

Este techo se llama de cristal, debido a que es invisible, dado que no existen normas o leyes oficiales que de manera explícita marquen limitaciones en la carrera laboral de las mujeres. No obstante, hay que aclarar que los autores observan que el techo de cristal se desarrolla en áreas media-altas de la escala jerárquica de las organizaciones. Específicamente solo el 9% de las mujeres trabajadoras ocupan puestos directivos cobrando un 18,8% menos que los hombres[1]. Asimismo, recientemente se ha puesto de manifiesto la desigualdad de género en el campo de la medicina, por ejemplo, en el que según un artículo de la agencia EFE, la mitad de los médicos colegiados en España son mujeres pero menos del 30% ocupan las presidencias de las sociedades médicas y las gerencias de los hospitales públicos.[2]

Esta desproporción entre hombres y mujeres en puestos de liderazgo es la consecuencia de prejuicios y discriminación en las organizaciones, y a la falta de políticas claras de igualdad. A consecuencia de esta realidad, como organizaciones debemos tomar medidas como la implantación de Planes de Igualdad requeridos por la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de hombres y mujeres. Dichos Planes de Igualdad aplican a todos los niveles de las empresas, y cada entidad debe decidir sus propios objetivos de mejora según su punto de partida respecto a la igualdad.

Romper con el techo de cristal beneficia en gran parte a la empresa en sí, no solo porque se alcanza diversidad dentro de la organización sino también por hacer del talento la base del motivo de ascenso. Una empresa que luche por ello encontrará dentro de su plantilla a los mejores trabajadores, verá un aumento de la productividad en los puestos de trabajo y una motivación del empleado en quedarse.

María García

Responsable Marketing

[1] Marín, E. La Sexta (2018). Solo el 9% de las mujeres trabajadoras son directivas y cobran un 18,8% menos que ellos: «Hubiera sido más fácil si hubiese sido hombre». https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/solo-el-9-de-las-mujeres-trabajadoras-son-directivas-y-cobran-un-188-menos-que-ellos-hubiera-sido-mas-facil-si-hubiese-sido-hombre_201803105aa3e2490cf2afdd1292ff1c.html

[2] Marcos González, A. EFE Salud (2018). Mujeres médicos: Tímidos pasos para romper el techo de cristal. https://www.efesalud.com/mujeres-medicos-puestos-responsabilidad